Es difícil porque todo se centra en el final de la carrera, unos 30 minutos de sorpresa y desconcierto y porque en realidad aun no ha acabado el culebrón en el que se ha convertido este GP de Malasia que seguramente acabará siendo la carrera más polémica de la temporada y un punto de inflexión en un equipo con la difícil tarea de solucionarlo, por imagen y por resultados.
Todo comenzaba como ya es rutina con un RedBull primero y el dedo de Sebastian Vettel alzado al cielo y eso que esta vez era sobre mojado, callo muchas voces que predicaban con su superioridad en seco pero no tanto en mojado. Esta vez volvió a ser el más rápido pero se sentía solo, le costaba estar tan tranquilo como otras veces, estaba rodeado por los dos Ferrari con Massa segundo y Alonso tercero que miraban como un Águila ve a su presa y sin poder disimular su alegría, su euforia y su impaciencia para la carrera.
Una carrera en la que Fernando Alonso cumplía 200 Grandes Premios, pero no era el único, Mark Webber también los cumpliría y quizás por esa mágica y difícil cifra salió más concentrado que nunca y consiguió rendir cuentas en la salida hasta que acabó segundo gracias en parte al toque de Alonso y Vettel en la segunda curva.
Así el alemán conquistaba la tranquilidad rodando primero y sin ningún estorbo, más teniendo a tu compañero detrás que tendría que lidiar con algo un tanto inesperado. Alonso le pasaba con el alerón delantero medio descolgado y continuaba en pista esperando que el agua acabara de marcharse del asfalto, hasta que al devolvérsela Webber en la recta principal, los caprichos del aire y la resistencia de materiales hicieron quebrar ese alerón acabando así con el llamado circuito talismán de Alonso y con su bicentenario.
Tras esto las vueltas seguirían sucediéndose con tranquilidad, dejaríamos descansar a Twitter y nos relajaríamos con nuestro café, solo unos pocos detalles nos despertarían de nuestro sofá: Hamilton pasando a saludar a viejos conocidos, Force India y sus becarios con pistolas, Maldonado cogiendo experiencia en WRC y el intercambio de posiciones entre Webber y Vettel ya que el alemán entró antes a cambiar neumáticos. Pero no fué un detalle muy relevante seguro que para ninguno hasta el final.
Llegaba el subidón televisivo, las teles volverían a encenderse para ver acabar la carrera mientras unos ya la estaban olvidando, hasta que la retransmisión traducía ese nuevo idioma que se oye en las radios de la F1. RedBull mandaba a Webber conservar mecánica, neumáticos, combustible, todas esas cosas para pasearse hasta la victoria y volver a hacer un doblete histórico. Mismas instrucciones para Vettel pero con un extra, imagino que es lo que luego le recriminaría el australiano, la norma "multi21".
Mientras tanto en Mercedes ocurría lo mismo, Hamilton tenía que conservar el coche y Rosberg era claramente más rápido que él, pero tras pedírselo al equipo decidieron dejarlo sin catar el champan. Nico resignado, solo pudo decir que se acordaran de esta y que en un futuro le devolvieran el favor.
Así acababa un Gran Premio que tenia todas las probabilidades de convertirse en una carrera sin más, acabo por ser uno de los finales más amargos y más tensos que yo recuerdo. Un Mark Webber indignadísimo que ni saludó ni se acercó a su equipo y tomo el camino más directo a la sala previa al podio. El encuentro era inevitable y con unos segundos para coger aire que nos ofreció la realización pudimos ver sus almas a través de sus caras (ahora entiendo la expresión la cara el espejo del alma). Adrián Newey serio, nervioso y más blanco de lo normal se acercó a hablar con la prepotencia de Vettel susurrando con miedo ante la reacción de Webber que no fue otra que de rabia e indignación. Solo les quedaba subir al podio pero como mero trámite no por gusto, parecían que habían perdido más que ganado y así ha sido, porque ganar ha ganado Vettel, pero perder ha perdido RedBull.
Poco después en la entrevista y sin pelos en la lengua Webber le echaría todo en cara a su compañero, sin querer hablarlo tras las cámaras, dijo refiriéndose al alemán que "sabía cuales eran las ordenes de equipo y que a hecho lo que él a querido". Mismas palabras que Christian Horner con las cuales tampoco defendió a Vettel que solo supo pedir perdón por lo ocurrido.
De nada sirven las disculpas del alemán, nadie se las cree y ni siquiera su propio equipo quiere escusar a su niño mimado, su niño prodigo. Un niño que necesita madurar, que necesita saber que no siempre va a tener dos equipos enteros con sus respectivos tres pilotos a su entera disposición. Y bajo mi punto de vista debería aprender a que dichas acciones tienen una repercusión igual que si un niño se porta mal tiene su castigo. Me gustaría saber ¿que pasaría al revés?
Ahora les toca reconstruir un equipo pero nada será igual, Vettel con el tiempo se dará cuenta de que ha perdido más de lo que ganó siendo primero porque cuando necesite, que lo necesitará a Webber de escudero o para "arreglos" dentro del box no hará más que toparse con un muro y la crispación y el resentimiento perduran. Con esto no quiero decir que Vettel sea mal piloto no, pero que si en un futuro quiere cambiar de equipo o intentar tener buen rollo con los demás, estas cosas no se olvidan.
De todas formas este montón de nieve lo tiene que quitar RedBull de su garage e intentar que no se haga una bola más grande, más si quieres vender unos valores, una cantera y un esfuerzo que acciones como esta las empañan.
La única nota positiva que podemos sacar de todo esto es que Fernando Alonso sí tiene un equipo que está a muerte con él y que esta ruptura en RedBull no hace más que volverlos más fuertes y poder centrarse en un único fin, la verdadera razón por la que viajar por todo el mundo y jugarse el tipo cada carrera. Por ser campeón en el deporte más elitista y tecnológico sobre la faz de la tierra.
Galería GP Malasia 2013:






















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