Pero vayamos poco a poco, se que no soy el primero en enseñarte este sitio, se que no soy el primero en mostrarte unas fotos o vídeos, en explicarte un viaje. Porque más que mostrarte un lugar, te quiero mostrar un sentimiento. Ese tipo de sensación que son los sueños arraigados en nuestra existencia y este es el primer sueño que he cumplido de muchos que me quedan por cumplir.
Visitar la sede de BMW, o mejor dicho, los tres pilares que la sostienen. El edificio central BMW de cuatro pistones, el BMW Museum y por último el BMW Welt.
Viaje...
Mi viaje comenzaba desde el día anterior, saliendo de mi ciudad en un bus a las 23:00 con destino a Barcelona. Allí cogeríamos el avión para plantarnos en Munich a las 08:15 de la mañana, así que imaginareis que descansar mucho en ese día no fué muy posible, pero a quien le importa.
Aun nos quedaría perdernos por el aeropuerto y llegar a casa de nuestro amigo por nuestros propios medios con nuestro "inglés rural tipical spanish". Allí descansamos y repusimos fuerzas unas horas para volver a las inmensidades del metro, con nuestro mapa y dos líneas por delante teniendo como destino la estación de "Olympiazentrum".
Una vez en esta estación ya no había perdida, solo unos peldaños que subir para ver una avenida y unos edificios que parecen dispuestos a impresionar. Desde donde estábamos a nuestra más inmediata izquierda se encontraba la salida de la fábrica "BMW Werk 1.1 Tor2" y además con cambio de turno incluido, por lo que imaginaros a varias decenas de personas en la calle, bajando a la estación o hablando. Todos de azul y con el logo de BMW bien grande en el pecho. Si seguimos haciendo una vista de 360º, sobresaliendo en las alturas sale el emblema más grande de BMW que haya visto jamás, coronando la sede central. Justo a su lado se dejaba ver parcialmente el "museo-bol" tapado por un edificio de la fábrica que tenía en toda su fachada un enorme póster recordando a quien pasara por allí, quienes habían sido los ganadores del campeonato alemán de turismos con una imagen del M3 DTM y una fecha marcando el inicio de la nueva temporada. Un poco más a su derecha y al fondo se vislumbra un puente peatonal, la pasarela que conectaba la plaza del Museo con el impresionante BMW Welt y el final de este edificio conectaba otra vez con donde nos encontrábamos en ese momento.
BMW Sede Central:
Antes de entrar de lleno en el museo, decidimos ir a investigar en la sede central. Un silencio sepulcral digno de un templo donde nacen la ideas nos obligaba a hablar susurrando mientras dos recepcionistas no te quitaban el ojo de encima. La verdad no hay mucho que ver como es normal, simplemente puedes dar la vuelta para encontrarte con unas barreras de cristal que te impiden el acceso a los ascensores centrales y como no teníamos ganas de que nos pidieran amablemente en alemán que nos fuéramos, pusimos toda nuestra atención en ir al museo.
BMW Museum:
Desde sus mismas puertas ya puedes respirar su historia, nada más entrar te saluda un BMW Turbo de 1972, creado para los juegos Olímpicos de Munich y en el que se basó el BMW M1.Justo a su izquierda está el mostrador donde una amable señorita nos atendió perfectamente y conseguimos sacar nuestras entradas.
Las barreras se abrirían para dar comienzo a un museo que se dispone en varias alturas, varias salas conectadas mediante rampas que además de originalidad y ser una nueva dimensión, aprovechan enormemente el espacio pero deja poca imaginación y panorámica al fotógrafo de turno.
Nada más empezar y dar unos pasos te encuentras con una autentica obra de arte en movimiento. Seguro que muchos recordareis el anuncio del "BMW Serie 5 en 2010". Pues ahí tienes exactamente lo mismo para que puedas contemplarlo en la realidad y es hipnótico.
Tras conseguir salir de su hechizo y a su derecha, puedes respirar el completo inicio de lo que es BMW. Ahí está expuesto el BMW IV, un motor de seis cilindros en línea con 300CV. pero de 1918. No es que hayan viajado en el tiempo, este motor tiene 23 litros de cubicaje y se montaba en los aviones, al fin y al cabo, BMW empezó construyendo motores de avión.
También están expuestas la primera moto bajo la denominación BMW, la R32 de 1923 o su primer coche, uno de los pocos sin la característica doble riñonera, el BMW 3/15 Dixi.
Toca seguir bajando mientras contemplamos la historia marcada por las motocicletas, presididas por el primer motor boxer, estas están suspendidas en el aire y expuestas tras una pared de cristal . Ahí podemos encontrar modelos tan míticos como la R63 de 1928 la R 2 de 1932 o la chulísima R50/2 de 1960 de policía con la que ya te podían poner una multa al ponerse sobre los 140km/h.
Aun nos quedaría una segunda parte de las motos pero toca girar a la izquierda para meternos en el mundo del automóvil y descubrir el chasis desnudo del 328 MM, mientras en el fondo justo enfrente te espera el mismo Mille Miglia en persona. En este momento estar ante un trozo de metal con tantísima historia hace que se te acelere el pulso, más viéndolo cada día sobre mi pared en un póster con algún añito ya encima.
Cuando has terminado de admirarlo te das cuenta de que has entrado en la parte dedicada a la competición, subiendo unas escaleras te esperan un par de F1 y en el pasillo de detrás todos los motores de F1 de todas las épocas acompañados por varios de avión que tienen en su punto máximo una turbina a reacción.
Sigues caminando a otra sala para encontrarte de frente con el pilar central de BMW, su coche más emblemático en casi todas sus versiones. Desde el predecesor 1600 pasando por la primera generación del Serie 3 hasta la cuarta perfectamente dispuestos.
Cuando sales de esta sala con una sonrisa tras haber visto juntos a todos los serie 3, un gran pedazo de historia te saluda con todas las identificaciones de modelos colgando de cables. Creando un mural impresionante a la par que emotivo que es imposible no fotografiar y perderte entre sus chapitas, buscando tu preferida, yo al final acabé encontrándola. ¿Sabéis cual?
Después entras en una zona un poco dispar en la que se mezclan los coches con las motos de competición como las Gauloises del Dakar o un autentico sidecar de carreras. También estaba una BMW WR500, la moto del récord de velocidad de Ernst Henne poniéndose a 221,413km/h.
Continuas perdiéndote en tu sabiduría conociendo cada detalle sin que el tiempo importe, ves la maqueta en arcilla del actual Serie 3 y sueñas con tomar esas decisiones. Ves varios motores expuestos de viejos a nuevos, viendo los avances tecnológicos, los tamaños, los pedazo de carburadores y más cosas hasta que entras en una sala apartada casi escondida, en la que yace una mesa iluminada con una gráfica interactiva y tal cantidad de información que podría ser ella misma el propio museo. Una mesa en la que perderte horas tocando, leyendo y lo más importante, aprendiendo.
Pero toca seguir para llegar una sala mucho más amplia de lo que estábamos viendo y tu primera reacción es la de anudarte la corbata, aunque no lleves, ya que en mi caso fué ver el Z3 azul de "007" e ir directo hacia el para admirar el coche de la primera peli que recuerdo ver en el cine "Goldeneye" mi peli de Bond favorita y que nos mantuvo en vilo a toda la sala hasta que decidió salri el jodío, aunque solo fuera para un par de minutos. Cierto es que en la siguiente "El Mañana Nunca Muere" con el Serie7 mejoraron claramente... Pero ¡hey! que me voy del tema. Con el Z3 también estaba expuesto el exclusivo Z8, un Z1, un 328, otro 507, todo un clásico 315/1 y uno que parece de juguete, pero que en aquella época era un descapotable de lo mejorcito, un 3/15 PS.
Saliendo de allí vuelves a las estrecheces de los pasillos y las salas más recogidas para admirar todo un BMW Isseta (otro BMW sin doble riñonera). Continuas para alzar tu vista y admirar las cuatro series. 3, 5, 6 y 7 de los 70 puestas en columna. Que pensándolo mejor, parecen como si representaran una puerta, una entrada hacia lo que viene a continuación. ///M.
Una simple letra que lo representa todo, "M" de Motorsport porque entras en su sala. Una sala intimidatoria donde deseas que en cualquier momento se abra una puerta y se cree un camino hacia los Alpes o los Pirineos. Donde dar rienda suelta a tu imaginación a bordo de cualquiera de estas obras de arte, estos mitos fabricados para crear historia como ellos mismos la definan, haciendo disfrutar a su piloto y enfadando al resto porque estos coches que aquí yacen quietos, me los llevaría y no los cambiaría por nada. Dos entre ellos sobresalen, un M3CSL Negro por el sonido y sus prestaciones y un M3E30 Rojo por su trayectoria y pureza. Mis máximas expresiones de como deben ser los coches. De pequeño eran mis coches favoritos, ahora un poco más mayor lo siguen siendo. Siempre se habla de que las modas van y vienen y son pasajeras, pero lo difícil es mantenerse en la historia y levantando tanta pasión y tantas alegrías como el primer día.
Además de ellos dos, en la sala también se encontraba un cabrito duro de pelar como es el M Roadster. Un coche creado por los chicos de ///M para ser su máxima representación en la carretera. También se encontraba un M635CSi, el primer M5 y el mítico y especial superdeportivo de motor central, el M1.
Pero aquí no acababa la cosa, saliendo de esta sala llegabas a la parte baja del mural de las "chapitas" y pasabas de las versiones de calle a las de los circuitos, para encontrarte primero con el M3GTR de 500CV. y detrás de el, a todo un 3.0CSL vestido con los colores de ///M con una anchura que difícilmente pasaría por un carril, también estaba un M3E30 vestido con los mismos "azul claro-azul oscuro-rojo"
Ya casi acabamos nuestro viaje a las profundidades de la historia de BMW, solo nos queda ver la parte de los prototipos que no iba a ser para menos. Se guardaban lo mejor para el final, para mostrarnos el impresionante BMW Gina en el centro de la espiral de subida que sorprendió a todo el mundo creando el primer coche que tenía piel, sin remaches, ni fisuras, ni ajustes gracias a su material textil. Junto a él, el primer coche de combustión de hidrógeno en batir nueve récords mundiales. Entre ellos el de superar los 300km/h., el H2R. de 2004.
Ya llegamos al final, solo te toca subir todo el recorrido anterior por esa espiral con cuadros y fotografías como si fuera una línea temporal sobre la creación del BMW Gina.
Y nada más acabar de subir esa cuesta llegas otra vez al principio, al mismo mostrador donde una amable señorita te vendió las entradas, como si de una atracción de parque de atracciones se tratara, pero aun quedaba una última sorpresa en el museo. Y es que, un edificio con tanto sótano tendría que tener una buhardilla que acaba siendo más grande de lo que es y allí nos esperaba una gran exposición sobre Rolls-Royce. Con la luz muy tenue, un silencio sepulcral, un no tan amable señor de seguridad que te recomendaba no acercarte demasiado y un chico que no paraba trapo en mano de repasar uno por uno cada modelo que allí se encontraba. El lujo, la ostentación y la distinción lo inventaron en Rolls-Royce y se nota.
Volviendo a la planta calle ya se había acabado la visita al museo, solo quedaba pasarse a por un souvenir a la tienda de BMW, reflexionar e intentar asimilar toda la información recibida y compartida. Un lugar con historia que se quedará mostrada en la mayor sala de mi museo personal.
BMW WELT:
Con los nervios y la motivación a flor de piel convenía relajarse un poco antes de afrontar el último paso, el edificio más bonito, tanto por su diseño como por su estructura y lo que contiene. El mayor concesionario de BMW.
Tocaba pasar la bonita pasarela, parece diseñada para saber hacia donde te diriges y no distraerte ni desviarte del camino, parece diseñada para llevarte a donde se reúnen tus deseos.
Lo primero que te llama la atención es su estructura, la enorme columna de cristal parece formar un torbellino. Una vez dentro se aprecia claramente como se retuercen las vigas de acero mientras bajas a la entrada principal.
Atraviesas las puertas y te encuentras una sala muy grande, (impresiona aun más si vienes del Museo). Lo mejor de este sitio es que puedes darte una vuelta y ver todos los coches y motos reunidas en el mismo lugar con alguna que otra sorpresa. Es como un Salón del Automóvil propiedad particular de BMW.
A la izquierda nada más entrar te saludan una buena hornada de Serie 6, 5, 5GT y escondido tras ellos protegido por una valla se llevó mi sorpresa el Serie 4 Coupé Concept. Os aseguro que si os parecía bonito y muy equilibrado, al natural es más impresionante aun. Los pasos de rueda conjugan perfectamente con su silueta coupé, las llantas son bellísimas y los faros le dan un aspecto agresivo y muy, muy deportivo.
Más adelante, las sorpresas volvían a sorprenderme, para mi sorpresa. El chasis de un i3 Concept acompañaba al modelo completo que aun siendo muy futurista y verse claramente como un prototipo en carne y hueso, no parecía nada desequilibrado ni extraño. Todo lo contrario, parecía estar listo para salir al concesionario, venderse por un precio razonable y salir a pulular por las calles. Es más a la mula de pruebas la pillé por las calles de Munich con su característico camuflaje azul y blanco.
Lo mismo pasaba encima, subiendo unas escaleras llegas a una nueva sorpresa para encontrarte cara a cara con el que ha sido más veces mi fondo de pantalla. el BMW i8 Concept. El que espero sea el nuevo superdeportivo de BMW para rivalizar con los R8, 911, SLS. Se muestra más grande y bajo de lo que me imaginaba, con unas líneas mucho más pronunciadas en su parte trasera y una línea más fluida y armónica al verlo en su conjunto. La verdad ahora me gusta mucho más y espero que de verdad salga a la luz. Este y una variante mucho más radical para bajar del podio a sus competidores. Lo que está claro es que en diseño, gana por goleada.
Tras esta breve admiración a superdeportivos sin vender tocaba seguir adelante y dejar el perfeccionismo y tecnológico mundo alemán por el chic y casual mundo de Mini, en el que puedes comprar y admirar desde el nuevo Cooper Works GP hasta la camiseta más normal. Justo a su lado se encuentra la tienda BMW con infinidad de productos y que a decir verdad no me parecieron desorbitados dando el valor simbólico que tiene el lugar, no estaba nada mal.
Eso sí, también hay momentos para la sorpresa por envidia hacia la gente, porque mientras se te cae la baba mirando en pocos metros cuadrados a todo un M3, M6, X5M y X6M juntos con tus baqueros, tu camiseta, la chaqueta en la mano y que pasen al lado tuyo dos tíos hablando en español-argentino bien arreglaos con sus camisas y diciendo que no le importa gastarse más en un X6M o que igual prefiere agarrarse el nuevo M6 GranCoupé. Como el que va a comprar pipas para ver el partido, pues envidia sana no produce, solo la inmensa satisfacción de que con un M3E30 te conformarías. ¿O no?
Bromas a parte, solo quedaba llegar al piso de arriba con las piernas sobreesforzandose peldaño a peldaño para subirme en la moto más deportiva en el momento, toda una BMW HP4 y no ir a ningún sitio. Solo bajarme volver a recorrer la enorme sala, ver de reojo el Serie 4 Coupé Concept pidiéndole que no cambie mucho y que si sale barato igual le hago el favor y todo. Y salir para volver a ver los edificios y fotografiarnos para dejar constancia de los lugares que hemos estado, sentir que he aprendido lo suficiente como para querer volver y dar gracias a BMW por crear ese lugar.
Desenlace:
Tocaba caminar de regreso por la misma avenida pero la acera contraria, esta vez con la cabeza gacha por el cansancio y la satisfacción de haber cumplido un sueño para llegar otra vez a la estación de "Olympiazentrum"
Así, volví a bajar las escaleras del metro no sin antes detenerme una última vez, girarme y cerrar los ojos para recordar cuando nada importaba, cuando eres un niño y todo gira en torno a un mundo perfecto donde se cumplen tus sueños y deseos. Donde la gran mayoría soñaba con ser futbolista, astronauta o bombero yo cogía un coche entre mis manos y lo paseaba por el pasillo imaginando que estaba en un circuito o una carretera de montaña. Yo ya soñaba con ver y sentir BMW en todo su epicentro.
Me gustaría regresar a esa época y recuperar mi Countach o mi M3 E36, ambos de carreras (me encantaban) ya desaparecidos, pero sobretodo para tomar otros caminos y no los que creía correctos pero eso es imposible y quien sabe igual habría salido peor. Somos lo que hacemos y yo estoy orgulloso de tener esta pasión.
Regreso:
Ahora estoy de vuelta y solo puedo recordar las imágenes, sensaciones y olores para que una emoción de alegría me invada. Sentir nostalgia por un lugar en el que he estado poco más de cuatro horas, pero que ha sido una vida entera. Sentirlo
como si fuera mi casa, como el lugar en el que viviría por siempre. Pero eso es
imposible y la envidia me corroe por la gente que allí trabaja y tiene el
privilegio de vivirlo cada día. También me ha servido para aprender y reconocer
que hay cosas a las que muchas personas les parecerá cotidiano, común y normal.
Tener una familia, una pareja, un buen trabajo, una pasión, incluso un coche o
la propia salud. Cosas que se pasan por alto por ser comunes, pero que si
solamente dedicáramos un segundo a recordarlas, veríamos los privilegiados que
somos.
Yo me siento así por poder vivir en primera persona el mejor lugar en la tierra para mí, mi tierra prometida al que seguro volveré alguna vez. Al fin y al cabo BMW es la marca más querida del mundo y el mundo no podía estar equivocado.
Yo me siento así por poder vivir en primera persona el mejor lugar en la tierra para mí, mi tierra prometida al que seguro volveré alguna vez. Al fin y al cabo BMW es la marca más querida del mundo y el mundo no podía estar equivocado.
Ya llego al final de esta herencia, mi más importante declaración que me ha llevado por diversos motivos un poco más de tiempo del deseado para crearla, por lo que solo me queda deciros. Gracias, muchas gracias por vuestro tiempo, espero que os haya podido trasmitir al menos un 10% de lo que he sentido yo, te dejo con el resto de las fotos. Disfrutar.
Se despide, un soñador renovado.
Galería BMW Museum:
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