16 de octubre de 2013

Las chicas de la F1: Una nueva estrella en el cielo.

Muchas noticias sucedieron en el pasado GP de Japón, pero ni el aplastante liderazgo de RedBull, ni la gran carrera de Grosjean, ni nuestras queridas chicas, pueden empequeñecer el nombre de María de Villota.
Nos dejaba el pasado Viernes tras año y medio de una dedicación completa hacia nosotros y que al final ese fatídico golpe que le retiraría por completo de su vida, la competición, nos la quitaría para siempre. Un accidente que supo sacarlo adelante con un grandisimo trabajo moral detrás. Siempre, unas heridas físicas sanan mucho antes que unas psicológicas y el trastorno de ver tu mundo derrumbarse hubiera hecho que muchos abandonáramos. Pero con ella no fué así, volvió con más fuerza que nunca y dedico estos últimos meses a intentar concienciarnos sobre la importancia de la Seguridad Vial. Porque María sabía de su importancia, lo había vivido en sus propias carnes y como estamos ante unos carnets de conducir donde prima más el dinero que el aprendizaje, lo importante es saber que no hay juguetes, hay armas y aunque conduzcamos solos, los que nos rodean también dependen de nosotros. Gracias a sus técnicas y trucos aprendimos al menos unas nociones básicas de como reaccionar ante una perdida de tracción por ejemplo, pero sobre todo a a ganar una responsabilidad propia y por los demás.
Cada vez que la veía en ese espacio para la Seguridad Vial, pensaba en la cantidad de problemas que creemos tener, sin decirlo como algo malo, pero si antes era un ejemplo de superación como cualquier mujer piloto, tras su accidente fué a más y se convirtió en un icono para todos. Esa fuerza que demostraba, esa simpatía levantaban el ánimo a cualquiera y te demostraba como cualquier espina puede sacarse, como cualquier problema por grande que sea si se afronta puede solucionarse. Cierto es que este deporte del motor entraña muchos riesgos y a mi cabeza se me vienen desastrosos finales como el de Allan Simonsen las pasadas 24h. de LeMans o el fatídico final de aquel comisario atropellado por la grúa en Canadá. Un año muy negro para el automovilismo mundial pero que esta vez el destino, el Universo o quien sea, se ha equivocado y se ha llevado a una chica de 33 años que solo deseaba el bien para todos.
Un fin de semana en el que la parrilla se lleno de un cielo estrellado. Todos los pilotos en sus coches y cascos portaban la estrella de María para acompañarla en su última carrera en la F1.

Solo me queda decirte gracias María, porque más que por tus consejos de los previos o tu reciente libro, has demostrado unas ganas de vivir que han traspasado a las personas y que espero sirva para concienciarnos y en tu nombre cuidarnos todos un poquito más cuando salgamos a la carretera.


Gracias Maria. DEP

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