16 de abril de 2013

Resumiendo la F1: El dragón rojo renace.

Y lo hace con una victoria aplastante. Muchas esperanzas tenían en Ferrari para esta carrera y muchas las ganas los aficionados tras el fiasco de Malasia.
Los días en China comenzaban bien, todos estábamos esperando la reacción en los pilotos de RedBull tras dos semanas con algunas declaraciones para mi, un tanto innecesarias de unos y bastante sorprendentes de otros el encuentro se saldó con un saludo frío, como mero trámite para el espectador. En Ferrari habían superado con buena nota los entrenamientos libres demostrando un gran ritmo y sabían que esta carrera era crucial para no descolgarse del todopoderoso Vettel.

Llegábamos al Sábado y tras pasados los trámites de la Q1, Webber abandonaba, por que la gasolina está muy cara o eso pienso yo. No le metieron suficiente combustible para poder llegar a boxes de nuevo y se quedó tirado intentando mantener el litro de gasolina para que la FIA lo inspeccione, pero no fué así y acabó siendo sancionado lejos de su compañero Sebastian Vettel. Nuestro bien hallado comentarista en un alarde de "yo no digo nada" empezó a contar una historia conspiratoria en la que siempre todo está para que gane Vettel. Rarezas a parte, no me digáis que al menos un poco olía. Al menos Webber tiene el consuelo de que a Sebastian le tocó el año pasado bajo la noche de Abu Dhabi.

Con Webber fuera de la Q3 todos esperaron a que llegara su turno su único intento hacia la pole, que al menos a mí me recordó al antiguo sistema de clasificación. Mientras los segundos se consumían, Hamilton, ese chico movido por el dinero que dejaba McLaren, hacia un rapidísimo tiempo que solo Kimi y Alonso pudieron igualar. Vettel para sorpresa de todos salió con ruedas duras y ni completó la vuelta al igual que Button y Hulkenberg.


Comenzaba así una salida comandada por el ingles seguido por los dos Ferrari mientras Kimi era el que se dormía esta vez. Cuatro vueltas le costaría a Alonso cazar a Hamilton y perderse en el largo asfalto de Shanghai hasta la victoria.

El mayor premio que se podía sacar era la segunda plaza y los dos mayores pujadores, Lewis y Kimi se verían luchando contra el crono y los cambios de rueda mientras lidiaban con los problemas de verse envuelto en tráfico, con los peligros que ello conlleva e intentando mimar lo máximo posible las ruedas. Lo más curioso fué ver como Webber se chocaba con sus "vasallos" de Toro Rosso (culpa del australiano para mi, pensando que se dejaría pasar más fácilmente) y como acabaría abandonando por culpa de una tuerca mal apretada cuando su compañero asomaba la oreja por el retrovisor. Y otra vez la polémica está servida, los reyes de la conspiración conspiraban contra RedBull, Toro Rosso, Vettel y hasta de los duendecillos en las pistolas apretatuercas. Por mucho menos se han echo películas en EE.UU.  y hasta hay para un episodio de Cuarto Milenio.
Mientras tanto los dos Mexicanos de la parrilla querían un poco de protagonismo. El primero fué Esteban Gutierrez que acabó destrozando su coche llevándose por delante al maltrecho Adrian Sutil al final de la recta trasera que poco pudo hacer al tener el alerón trasero descolgado.

Y Sergio Perez con el McLaren no dejaba suficiente espacio a Kimi Raikkonen por lo que acabarían chocándose y comprobaríamos lo duro que es el Renault. Aun a pesar de los daños Kimi logró seguir y marcarse un final espectacular.

Este final tendría tres contendientes. Mientras a Fernando le decían que no tirara tanto y el asegurar que ni lo intentaba, Vettel hacía su última parada y por norma tendría que poner los neumáticos blandos por lo que en las siguientes cinco vueltas iba a volar, ahí comenzó la lucha por el crono. Con Sebastian a más de 15 seg. de Lewis y Kimi  y sus maltrechos neumáticos duros tendrían que darlo todo para que el alemán no les barriera del podio. Al final, con tráfico de por medio y como si de una película se tratara llegaron a meta Raikkonen segundo, Hamilton tercero y un meritorio cuarto puesto para Vettel a solo dos décimas del ingles. Espectacular.
Así acabaría la carrera con Alonso volviendo a lo más alto desde el año pasado en tierras germanas y se completarían los cinco primeros puestos, con los cinco campeones que hay en la parrilla. Interesante ¿verdad? Pues solo faltan unos intensos meses de carreras, de disfrutar de este gran deporte para saber quien dominará el trono de hierro de la Formula 1. Yo lo tengo claro, apuesto por Fernando y quiero hacerlo. ¿Y tu?

Galería GP de China:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Imágenes obtenidas de antena3.com/formula-1)

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