Su nombre perdurará en la historia a parte de haber sido un gran piloto, por su legado. Seguramente conoceréis más su apellido Shelby que su propio nombre. Al dejar la competición siguió ligado al mundo del automóvil como diseñador creando su propia firma Carroll Shelby Motors comenzando con uno de los coches más deseados el Shelby Cobra. ¿Quien no ha soñado nunca con un Cobra?
El éxito cosechado con los Cobra llevo a Ford a contratarle para que preparara los GT-40 de cara a LeMans consiguiendo la victoria en su debut. De allí continuaría ligado a Ford preparando la mítica saga de los Mustang con las preparaciones más salvajes los Shelby GT500.
Carroll nunca se jubiló demostrando su gran amor por los automóviles y de ahí su última creación que la veremos el año que viene con el 2013 Shelby Mustang GT500.
Descanse en paz, señor Carroll Shelby.



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